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Mes: mayo 2015

La horizontalidad de la ley de prevención de riesgos laborales

Hace ya 20 años que se aprobó la ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales. Se han hecho grandes avances, sin embargo aún queda por construir y fomentar una cultura de prevención en la que ésta no sea vista como un gasto, sino como una inversión a largo plazo.

Además de ello, gran parte del tejido empresarial olvida que esta ley es horizontal, es decir, se aplica desde el peón más básico al gran directivo y en todos los ámbitos de la actividad profesional, pues en su capítulo primero se especifica claramente que “La normativa sobre prevención de riesgos laborales está constituida por la presente Ley, sus disposiciones de desarrollo o complementarias y cuantas otras normas, legales o convencionales, contengan prescripciones relativas a la adopción de medidas preventivas en el ámbito laboral o susceptibles de producirlas en dicho ámbito.” (Capítulo 1º). Este sencillo párrafo que la mayoría de gente pasa por alto es de vital importancia, puesto que no sólo es de aplicación la ley que nos ocupa, sino cualquier otra que tenga relación con la actividad profesional que desarrollemos en particular, a saber, directrices europeas, normas de estandarización (ISO, UNE, …), reglamentos e instrucciones técnicas, etc.

Es por ello fundamental que la política de prevención de riesgos sea horizontal y que sea tomada como un aspecto fundamental de cada uno de los proyectos, puestos de trabajo de nueva creación, política de recursos humanos, infraestructuras y cuantos aspectos más se quieran enumerar. Si desde el principio implementamos en nuestra empresa un modo de trabajar en el que éste aspecto pase a formar parte de lo básico estaremos no sólo cumpliendo con la ley, sino invirtiendo en nuestro negocio. Hemos de recordar que en función del tamaño y de la actividad profesional a la que nos dediquemos la prevención podrá ser asumida por el propio empresario, gestionada por un servicio acreditado de prevención externo o por un departamento de prevención propio.

Así pues, tener como uno de los principios básicos de nuestra cultura de empresa la seguridad y salud de los trabajadores repercutirá beneficiosamente en varios aspectos. El primero es la salud de la plantilla, si el trabajador se encuentra en un entorno seguro y saludable para su integridad estaremos ahorrando en futuras bajas que habremos de cubrir. El segundo y consecuencia del primero es la productividad, puesto que numerosos estudios han demostrado con creces que un trabajador que se encuentre a gusto en la empresa, se sienta arropado y respaldado por su entorno será un trabajador motivado, con lo que trabajará más y mejor. El tercero, inherentemente será evitarnos los quebraderos de cabeza antes posibles inspecciones de la autoridad competente, puesto que si hemos contado desde un principio con este principio como pilar base para el desarrollo empresarial del negocio no habremos de esperar una inspección con miedo y temor, sino con confianza y tranquilidad.

En definitiva apostar por la prevención cómo un valor de cultura de empresa también significa tener un estilo de dirección y liderazgo dónde valoraremos nuestros recursos humanos, esto es, nuestra plantilla, como un activo importante de la empresa que nos generará beneficios de forma segura para ellos y para nosotros. Puesto que al final, en el mundo empresarial todo se mide en términos económicos.
Si tiene alguna duda en cuánto a términos de la aplicación de la ley de prevención de riesgos laborales y/o cualquier aspecto relacionado con ella no dude en contactar con el equipo de nuestro gabinete y le asesoraremos para obtener una solución óptima.

Virginia Galipienso
Téc. Superior en Prevención de Riesgos Laborales

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MICROPYMES, PYMES y el Impuesto sobre Sociedades

Para los periodos impositivos iniciados el 1 de enero de 2015, resulta de aplicación la nueva Ley 27/2014, de 27 de noviembre, del Impuesto sobre Sociedades (en adelante, LIS), que introduce importantes modificaciones en dicho tributo. La nueva LIS generó unas expectativas, que quizá no se corresponden del todo con la realidad. El titular estrella fue sin duda, la bajada del tipo de gravamen nominal del IS (que no el efectivo) desde el 30% al 25% (el 28% en 2015).

Pero, ¿y qué sucede con las Micropymes y Pymes que constituyen la mayor parte de las empresas patrias, (es decir, aquellas cuyo Importe Neto de la Cifra de Negocios es inferior a 5 y 10 millones de euros respectivamente) cuyos tipos nominales se situaban entre el 15% y el 25% en función de sus características? Lamentablemente, la respuesta es que el tipo nominal de éstas ha sido equiparado a las grandes empresas, en una suerte de café para todos siguiendo recomendaciones del Fondo Monetario Internacional (si han leído bien) tal y como reza la exposición de motivos de la nueva LIS, por lo que la bajada de los tipos nominales no les afecta e incluso en algún supuesto, puede existir un aumento del tipo nominal.

Efectivamente, desde el ejercicio 2015 en adelante, las micropymes tributarán al tipo de gravamen único del 25% frente al 20%/25% anterior por lo que el agravio comparativo es evidente. En cuanto a las pymes, el tipo de gravamen será del 25% a partir del ejercicio 2016 (transitoriamente del 25%/28% en 2015) frente a la escalara anterior del 25%/30%

Consecuentemente, con la nueva regulación la base imponible se gravará al mismo tipo nominal (es decir el 25%) independientemente de que nos encontremos ante la sociedad Pepito, S.L. con 8 empleados y un INCN de 500.000 euros o de XXX, S.A. con 30.000 empleados y un INCN 500.000.000 de euros, lo que a primera vista es cuanto menos sorprendente.

El único supuesto en el que el tipo nominal será inferior al 25%, será para las entidades de nueva creación, cuyo tipo será del 15% en el ejercicio en el que la base imponible sea positiva y el siguiente.

Ante este escenario, es preciso conocer qué mecanismos (alguno existe y con especial relevancia, si bien con una notable complejidad técnica para su aplicación) pone a disposición la LIS para las micropymes y pymes que permitan transformar el tipo nominal (del 25%) en un tipo efectivo inferior y por tanto minorar la tributación:

  • Libertad de amortización (condicionado al incremento de la plantilla media de la entidad durante los 24 meses siguientes).
  • Libertad de amortización para inversiones de escaso valor: para elementos cuyo valor unitario no exceda de 300€ hasta el límite de 25.000€ por periodo impositivo.
  • Pérdida genérica por deterioro de los créditos por posibles insolvencias de deudores.

Y la estrella de la nueva LIS, la reserva de nivelación, un beneficio fiscal que viene a permitir la posibilidad de aplicar bases imponibles negativas futuras en los beneficios generados en el propio periodo impositivo, pudiendo minorar la base imponible generada hasta un 10% de su importe (con el límite de 1 millón de euros), por lo que con un tipo nominal del 25%, aplicando la reserva de nivelación, el tipo efectivo, podría verse reducido en un 2,5% quedando en un 22,5% con el ahorro evidente en la tributación.

En conclusión, con la nueva LIS, las micropymes y pymes se han visto algo desplazadas en cuanto a beneficios fiscales al equipararse su tipo nominal al de las grandes empresas, por lo que se hace necesario, ahora más que nunca, optimizar la tributación de las mismas aprovechando al máximo la LIS y alguno de sus complejos y novedosos mecanismos como la reserva de nivelación. Desde AF Advocats, somos expertos conocedores de la nueva norma y nuestro compromiso es ayudarle a reducir la carga fiscal de su empresa aplicando la nueva LIS.

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Globalización 2.0

El fenómeno de la globalización hasta hace poco tiempo ha tenido como protagonistas y beneficiarios principales a las economías desarrolladas. Los tipos de flujos transfronterizos predominantes eran de capital, inversión directa extranjera, así como de bienes. Buena parte de estos flujos de bienes e inversiones se caracterizaban por ser intensivos en factor trabajo (producción en países con salarios más bajos) o bien intensivos en capital (acceso a recursos o materias primas). Si bien es cierto que en estos últimos años el nivel de crecimiento de las transacciones comerciales a nivel global se ha visto frenado debido fundamentalmente a la crisis financiera, todas las previsiones para los próximos años apuntan a un crecimiento importante de los flujos transfronterizos financieros así como de bienes y servicios: se prevé al menos que dupliquen su tamaño actual para 2025.

¿Qué puede estar detrás de tan drástico crecimiento? Sin lugar a dudas, la digitalización es el factor principal de reconfiguración de la nueva globalización. La misma está siendo la causa de transformación de la estructura de flujos globales así como de su crecimiento, al cual estamos asistiendo ya actualmente.

¿Cómo está influyendo la digitalización en la globalización?

Por un lado la digitalización está permitiendo que cobren protagonismo agentes que antes no lo tenían o lo tenían de forma limitada. Entre estos agentes cabría destacar:

  • Economías emergentes: pasan a ser fuentes no solo de producción sino de consumo y de innovación; sus empresas operan ya a nivel global y poco a poco están empezando a ganar cuota de mercado, especialmente en otros países emergentes.
  • PYMES: posibilidad de competir en mercados nicho a nivel global gracias a las plataformas digitales, ya que les permiten encontrar clientes, proveedores, financiación y talento así como reducir los costes de exportación notablemente en comparación con los costes de los canales de exportación de tradicionales.
  • Negocios de escala masiva: la digitalización permite un crecimiento muy rápido y amplio geográficamente a un coste relativamente bajo. Casos como Google o Facebook, ingresan más globalmente que en EE.UU.

Por otro lado los bienes y servicios intensivos en conocimiento pasan a ser protagonistas con la digitalización, suponiendo ya la mitad del total de flujos transfronterizos y creciendo por encima de los intensivos en trabajo y en capital. Entre estos nuevos tipos de flujos cabe destacar:

  • Bienes físicos en digitales: muchos bienes físicos pasan a ser ahora también virtuales (libros, películas, impresiones 3D…).
  • Seguimiento digital de bienes físicos: el uso de etiquetas de seguimiento de envíos ha crecido tres veces más rápido que el flujo de bienes. Estas etiquetas mejoran la eficiencia de las cadenas de suministro reduciendo las pérdidas en tránsito y pueden llegar a reducir los costes de inventario hasta en un 70%.
  • Plataformas digitales (Amazon, eBay…): permiten a pequeñas empresas competir en un escenario global.

Asimismo, la digitalización permite conectar a nivel global a empresas con clientes, proveedores, capital humano, financiación de una forma impensable hace poco más de una década. Ofrece numerosas oportunidades para las PYMES españolas con un producto-servicio de calidad y una situación financiera solvente, pero para poder aprovecharlas al máximo es necesario tener la preparación corporativa adecuada para este nuevo entorno: una nueva globalización mucho más compleja estructuralmente en cuanto a tipo de competidores y difusa a nivel de mercados.

Para cualquier duda sobre la externalización de su empresa no dude en contactar con nuestro equipo en AF Advocats donde le podremos asesorar sobre todo el proceso.

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